Ahora las noticias llegan por Whatsapp

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La importancia de comunicarnos y estar presentes con nosotros mismos y con los demás.

En este tiempo cuando nos acercamos al cierre de un año más, nos percatamos y caemos en la cuenta de todo lo que hicimos y dejamos de hacer e inicia en nosotros ese diálogo interno de justificar lo que hicimos “bien” o “mal”, nos convertimos en nuestros propios jueces entre lo que debimos y no debimos hacer, entre los “hubiera” y los “tengo” y quisiéramos ajustar en el último momento todos los pendientes.
Hoy en día en ese ir y venir me doy cuenta que las relaciones han cambiado y con ellas la forma en que nos comunicamos, incluso con nosotros mismos. Tiempo atrás aprendimos que el proceso para comunicarnos necesitaba de un emisor, un receptor, un mensaje y un canal, eso a la fecha no ha cambiado mucho, sin embargo es importante resaltar como la forma en que nos comunicamos sí ha cambiado. Por dar un ejemplo, hoy en día ya no es “tan necesario” vernos para hablarnos con aquellos a quienes consideramos seres importantes, basta una llamada o bien “textearle” y con ello no somos conscientes de que lo único que estamos haciendo es limitar el proceso de comunicación, pasando por alto que se han sumado tres ingredientes importantes al proceso: 1. La Emocionalidad (lo qué sentimos cuando hablamos), 2. La Corporalidad (la postura que adoptamos ante lo que decimos) y 3. El Lenguaje (La Coherencia entre lo que decimos, sentimos y expresamos).

Adicional es importante resaltar que en la comunicación hoy en día también juega un papel muy importante la percepción y el tipo de observador que somos, ya que lo que vemos y escuchamos no es como es… si no más bien como nosotros somos, lo cual puede llevar a jugar al ‘teléfono descompuesto’ leí una cosa y entendí otra y al final el mensaje se tergiversa y peor aún al no conocer todo lo que implica el arte de comunicarnos, estamos alimentando la famosa frase del ¡No tengo tiempo! ¡No podemos hablar! !No nos entendemos!… por eso mejor te escribo!
Las noticias ahora llegan por Whatsapp, “todo se resuelve” y facilita ahora por redes sociales (sesiones de trabajo, tareas de la universidad, relaciones de pareja, charlas entre compañeros de trabajo, relación jefe-subalterno, etc.), lo anterior ha dado lugar a una conocida frase: “Las redes sociales hoy en día están acercando a los que están lejos y alejando a los que están cerca”, para unos desvirtuando el proceso de comunicación formal y para otros convirtiéndose en un medio moderno y sencillo para expresar sentimientos, ideas y pensamientos. ¡Aclaro! No estoy en contra de la tecnología , al contrario la utilizo mucho y me es de beneficio, pero creo que lo importante acá es que el Whatsapp o la red social no sustituya el abrazo, que no limite la escucha y el decir un te amo de frente y a los ojos, que no sustituya el compartir un café con un buen amigo o con la persona amada, que no sea el medio donde reconozco la buena labor de mi equipo de trabajo y por último evitar que nos acomode a no buscar nuevas formas de expresar lo que queremos decir y escuchar.

Al terminar esta introducción tecnológica, nos desconectamos un poco de la tecnología y los invito a conectar con ustedes mismos (servirse una taza de té, café o  lo que prefieran), con lo que les rodea, con lo que pueden tocar, oler, sentir, ver y escuchar; retomando con ello la frase con la cual inicié este artículo, el conectar con nosotros mismos nos percata y nos hace caer en la cuenta de que es tiempo de cambiar hábitos y definir nuevas metas y estrategias.  Para ello les comparto algunas preguntas que pueden responder y que de corazón deseo les beneficie en este espacio de reflexión y conexión:
1. ¿Hacia dónde voy? Es importante visualizar lo que se quiere, las metas de vida, en quién nos queremos convertir y en base a ello definir el camino que estamos siguiendo o que iniciaremos a seguir. Conocer dónde estoy hoy y dónde quiero estar mañana. Preguntarse: ¿Qué conversaciones tengo pendientes? ¿Qué no he dicho aún, que al decirlo me hará libre?

2. ¿Qué me deja todo lo que hasta hoy me ha tocado vivir? Qué hemos aprendido de los errores que hemos cometido, en qué hemos mejorado, sabiendo que en la debilidad nos hemos hecho más fuertes y que después de cada experiencia vivida siempre existe la posibilidad de resurgir más crecidos y maduros emocional, física y espiritualmente.

3. ¿Cómo se encuentra mi sistema  con lo que he vivido y las decisiones que he tomado? Observar y reconocer cómo las decisiones que hemos tomado, cómo aquello que no dije o dije de más afectó o benefició mi sistema (familia, trabajo, pareja, estudios, amigos, etc.)

4. ¿Cómo me siento en relación al año que termina? Es importante aprender a conocernos emocionalmente y saber qué nos inquietó, que nos hizo felices, que nos molestó, que provocó tristeza, en fin, reconocer nuestro mundo emocional en un año y darme cuenta de cuantas emociones reprimí o bien cuántas liberé desde la oscuridad.

5. ¿A qué me predispone lo que estoy viviendo hoy?
También es importante conocer a qué nos exponemos, quizá a ser impulsivos y tomar decisiones precipitadas, a crear y diseñar nuevas formas, a relajarnos y no afanarnos o bien a soltar y seguir avanzando en el camino.

6. ¿Qué espero de la vida de aquí en adelante? Con esta pregunta debemos tener especial cuidado, pues el vivir de expectativas puede llevar a frustrarnos, ya que en ocasiones podemos actuar esperando siempre algo de alguien o que algo venga de vuelta, actuar esperando no repetir el pasado y viviendo en él intentando evitar que suceda lo inevitable o bien podemos vivir esperando el futuro generando ansiedad y creando historias que nos alejan del presente, ¡Cuidado!, esta pregunta en realidad se refiere a que debemos esperar en el aquí y ahora… ¡Fluir!

7. ¿Qué legado quiero dejar? Cómo quiero ser recordado o recordada y qué elijo aportar a la vida para compartirlo con otros, esto a través de una pequeña fórmula Cambiar el “Tengo que”… por el “Elijo”, no es lo mismo decir: “Tengo que hablar con esta persona porque no hay de otra…” a decir “Elijo hablar con esta persona porque me hará bien…”, la primera frase lleva implícita un tono de obligación, mientra que la segunda es simplemente libertad … es elección.

Este es un ejercicio practico que facilita el proceso de comunicación y dialogo interno, antes de intentar comunicarnos con otros (hacia afuera) debemos aprender a comunicarnos con nosotros mismos (hacia adentro), recordemos “Todo empieza en mí”, la relación y comunicación conmigo misma (o) marca la pauta de mi relación y comunicación con los demás.

!Comparte las noticias de tu año, fomenta una reunión, ejecuta ese café pendiente, no pospongas más ese abrazo, termina de redactar ese correo para enviarlo y no olvides terminar de escribir y entregar esa carta!

Que los medios de hoy no te desvíen, más bien que te impulsen cada día a vivir como si todo fuera un milagro decía el gran Einstein y a ser agradecidos. Vaciar la mochila que llevamos en la espalda y aligerar el equipaje liberándolo de rencores, de todo lo que no hemos dicho aún, del  !No tengo tiempo¡, del estrés que vivimos por compararnos con otros y vivir una  competencia interna, de la falta de perdón, del egoísmo y de todo aquello que nos impide avanzar .

Aunque las noticias ahora lleguen por Whatsapp siempre será necesario comunicarnos y estar presentes para dar y recibir amor, abrazar, escuchar, compartir, celebrar, agradecer e incluso para decir adiós.

El espíritu humano debe prevalecer sobre la tecnología.-Albert Einstein.

 

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