Hay que vivir hoy porque mañana puede no llegar nunca

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Todos necesitamos y debemos vivir hoy. Mañana es una noción muy relativa. Por cierto, puede que jamás llegue. La vida no solo es una cosa interesante sino impredecible. Y no hay que temerlo, es mejor no pensar de eso. Pero olvidar que el mundo puede darte la espalda, es muy imprudente.

Incluso si ahora me culpas de ser idiota, nada cambiará. Solo existe hoy. Punto. Por eso hay que vivir en este momento, precisamente en este instante. Imaginar una vida en el futuro es útil para el desarrollo general, pero vivir soñando con un futuro que puede que jamás llegue, es mortal para cualquier ser vivo. Así que es mejor dejar los sueños acerca de «la felicidad de mañana» a un lado, para disfrutar del momento actual.

Precisamente ahora, llueva o truene, es el mejor momento para levantarte del sofá y salir a dar una vuelta. Porque solo así, empezando por la calle vecinal, puedes ver todo el mundo, o al menos una parte de él. Por cierto, ¿qué tal si justo en este instante tu destino está paseando a su pug en el parque más cercano?

Si alguna vez has pensado en cambiar el trabajo o, qué susto, cambiar tu carrera, también estaría bien que dejes de leer las historias de éxito ajenas y empieces a cambiar algo aquí y ahora. Envía tu currículum a donde quieras, escribe una carta incluso si la empresa de tus sueños no tiene vacantes abiertas, o llama y pregunta acerca del arrendamiento del sótano en aquel edificio donde una cafetería nueva quedaría de maravilla.

Por supuesto, muchos se quejarán de que solo son palabras vacías. ¿Sí? Yo con mi vista malísima vi una vez a una persona que le escribió a un gurú de publicidad. Sin tener experiencia de trabajo, el estudiante expuso por qué no estaba de acuerdo con el reconocido autor. Esa carta, de alguna manera, llegó a una editorial muy famosa. ¿Vale la pena decir que a aquel valiente lo contrataron e hizo una carrera vertiginosa?

¡Qué milagros puedes lograr si tan solo dejas de coleccionar en tu almacen privado de «lo no realizado» los momentos que te has perdido! ¡Qué fácil es convertir lo gris en algo multicolor, si tan solo te importa un pepino la opinión de todos aquellos que creen que estás loco solo porque quieres cambiar tu vida drásticamente! Al final de cuentas, si de tu idea no sale nada, siempre podrás empezar todo desde el principio. Estos intentos son ilimitados, no debe darte pena buscarte a ti mismo.

Desde que tenía cinco años quería escribir textos y siempre lo aplazaba. Cada día encontraba un asunto más importante. Dinero, dinero, leer un libro en el parque, pasar cinco horas de compras probándome pantalones de mezclilla, nuevos proyectos, viejos proyectos, no quiero quedar mal con la gente, no quiero defraudar a mi familia, hay que explicarles algo a los demás, trabajaré un poco más y ya le dedicaré tiempo a mi sueño.

Y un día la vida me sacudió tanto que por poco perdí esa vida. Entonces se me hizo evidente que si mi mañana jamás llega, me quedaré con lo que tengo. Y me sentí frustrada y avergonzada por mis miedos y pereza. Hoy escribo mucho. No importa que no les guste a todos y no siempre hago al 100{1561e77be9a09aab7085e1d612b9b4b57ede452a5752f2d2de261716bde82072} lo que quiero. Pero todo eso es «mi hoy». E incluso cuando nada me sale bien, veo por encima de mi laptop la ventana y me doy cuenta de que estoy justo en el punto donde quiero estar aquí y ahora.

Ahora cada vez que tengo que elegir entre un viaje de fin de semana a algún lugar donde me siento bien, y la compra de un nuevo abrigo fabulosísimo, me hago solo una pregunta: «¿Me acordaré de ese abrigo dentro de unas décadas?».

¿Pero si mañana no llega, entonces en mis recuerdos quedará el desgraciado abrigo? No, gracias. Prefiero echar un pantalón de mezclilla y una playera en una bolsa de viaje y escapar de abrigos, zapatos de marca, y cualquier necesidad de elegir entre lo dudoso y lo obvio. Prefiero salir un día de campo, oler el aroma de pasto recién cortado y notar una nueva peca en la nariz que me salió por el sol. Prefiero dejar de aplazar el encuentro con alguien importante solo porque no tengo nada qué ponerme o porque mi cabello en este momento no tiene rizos perfectos.

Seguramente, la mayoría de la gente mencionará «cuánto dinero habrá que tener para ir al mar solo por que sí, o dejarlo todo y viajar a 500 km». Es una mentira. Estos pretextos nos sirven para rechazar el derecho de vivir hoy aquí y ahora. Es más fácil aplazar que darse cuenta de lo fácil que es llegar a cualquier punto del mundo. Incluso con posibilidades limitadas. Solo es suficiente dejar de gastar tiempo y esfuerzo en lo innecesario y destinar la energía a tus deseos. Entonces se harán realidad. El mar, manejar un avión, saltar de un trampolín, estudiar swahili, el encuentro esperado, publicar un libro, tener un hijo… cualquier cosa enterrada en las profundidades de tu corazón, se puede volver realidad.

Lo importante es empezar ahora. Aunque sea sin un plan. Torpemente. Sin importar que los demás te vean raro. Solo hay que sentir ese viento del día de hoy y dar un paso adelante. O, en situaciones extremas, al menos acostarte en la dirección correcta.

Vivir hoy no es una propuesta psicológica. Es algo que todos debemos aprender. Y hay que inscribirse en esa universidad «del hoy» ahora mismo. Alegrarse por cada paso realizado por más pequeño que sea. Porque mañana puede no llegar jamás. Punto.

Olga Gerda para Genial.guru
Portada: © Irina Dzhul

-Fuente-

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