Permítame presentarme nuevamente

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A lo largo de mi vida he tenido la bendición de conocer y compartir con muchas personas, unas aún forman parte de mi vida y otras ya no. Ante ello pensaba y recordaba aquellos errores y deslices que viví con ellas.

De todo lo que pensé y recordé lo que llamó mi atención fue darme cuenta de como el tiempo ha pasado y como yo he cambiado y evolucionado en muchos aspectos de mi vida (y aún sigo trabajando en ello), sin embargo me pregunté ¿cuántas de esas personas aún me recordarán por lo que fuí? …y esto me llevo a reflexionar… considerando algunos aspectos que me pareció interesante compartir con ustedes y que quizá les puedan aportar, como a mí, a ver de manera diferente a esas personas o situaciones que han sido parte de su vida:

¡Vamos con el primero!

  1. No juzgar: Generalmente emitimos juicios sobre algo cuando esta sucediendo o bien sobre alguién cuando la vemos por primera vez. Es válido emitir juicios, por supuesto, lo que no es válido es que ese juicio se quede en suposición. Hagamos un ejercicio: Piensa en alguna persona que cuando la viste por primera vez, pensaste “A ella o a él mejor no le hablo porque ‘se ve’ serio (a) y enojado (a)” y afirmando ese juicio (sin conocer a la persona) decidiste no darte la oportunidad de conocerle …pero con el tiempo… la vida se encargó nuevamente de ponerlo (a) en tu camino y resulta que hoy son los (las) mejores amigos (as), simplemente porque te diste cuenta que no era ni la milésima parte de lo que pensaste de él o ella en aquel tiempo, por lo tanto ¿qué sucedió? tu juicio se desvaneció simplemente dándote la oportunidad de tratarlo (a) y conocerlo (a) mejor.
  2. Ampliar tu sistema: Darnos la oportunidad de interactuar con muchas personas, incluso con aquellas que no nos agradan, nunca sabremos si pueden sumar a nuestra vida, si no nos damos el chance de conocerlas. Sin duda, la mayoría de personas que haz conocido, hoy por hoy han ampliado tu sistema y puede que tu aún formes parte de el de ellas.
  3. Madurez Personal: Mas de alguna vez decidiste cortar comunicación con alguien que en aquel entonces, hace 1, 5 o 10 años te hirió o te hizo vivir un mal momento, o simplemente como decimos ‘no hubo química’ y decidiste excluirla, puede que hoy si la ves nuevamente aún cuando el tiempo haya pasado, sigas creyendo que es la misma persona del pasado ¡puede que sí, como puede que no! Recuerda: Los seres humanos evolucionamos y maduramos con cada suceso de nuestra vida, por lo que difícilmente seguimos siendo los que eramos ayer. ¡Hemos crecido! Y detrás de cada persona puede existir algo interesante por aprender y descubrir.
  4. Agradecer: Sí, agradecer a cada persona que forme o haya sido parte de tu vida, porque gracias a lo que nos enseñan somos las personas que somos, más fuertes, decididas y sobretodo con mayor aprendizaje de vida. Pensemos que cada persona comparte con nosotros desde su experiencia y sus creencias, desde todo aquello que les ha tocado aprender y desde quiénes lo aprendieron. Seguramente ellos nos agradecen (aunque ya no nos vean o no lo digan) el ser hoy mejores personas.
  5. Reconocer que hemos cambiado y evolucionado: Mira un segundo hacia atrás y date cuenta ¡Cuanto haz avanzado! Y al darte cuenta continua con la intención de construir tu nuevo YO, reinventarte y diseñar cada día una mejor versión de ti mismo (a), perdonando lo que haya que perdonar, diciendo lo que quieras decir, agradeciendo lo que debas agradecer y viviendo lo que elijas  vivir sin adicciones ni dependencias, simplemente ¡Vivir!, dando caravuelta a tu ser y presentando al mundo tu nuevo YO y tu verdadera esencia.
  6. Reencuadra tus errores: Piensa que de tus errores no solo tu aprendiste, también la otra persona aprendió y evolucionó. Tus errores no son golpes en el pecho, sino que, un peldaño más hacia tu mejor versión.
  7. Persona vs. Acción: Con frecuencia el ser humano recuerda más lo que las personas hacen (sus acciones) que lo que son (su esencia) y eso algunas veces produce rabia, sin embargo, es importante resaltar que la rabia que se siente no siempre va dirigida hacia la acción, sino que hacia la persona, para entender mejor esto, te doy un ejemplo: Imagina que entras a tu casa y en ese instante te das cuenta que alguien muy querido para ti (puede ser hijo, sobrino, hermano, quien tu elijas) esta rayando las paredes de tu cuarto ¡Sorpresa! ¿Contra quién es la rabia? ¿Contra el ser querido o contra la acción de rayar las paredes? Lo importante acá es hacerte consciente de ¿ A cuántas personas recuerdas más por lo que te hicieron que por lo que fueron en tu vida? Claro, todo esto refiriéndome a las relaciones que no terminaron bien.

Somos seres humanos y cada uno merecemos oportunidades, recordemos lo bonito que vivimos junto a todas esas personas que forman parte de nuestra experiencia, incluso con aquellas que por una u otra razón el destino decidió quitarnos del camino.

Todo esto es “No guardar rencor” para ser personas libres y felices que nutren los espacios y ambientes de otros … y que a la vez se dejan nutrir. Y si alguna vez se viene por ahí el recuerdo de un evento tóxico que hayas vivido, ¡por favor! Mira los 7 pasos anteriores y no le cierres la puerta, al contrario admiralo detenidamente, escucha lo que tiene para decirte y habiendo aprendido la lección dejalo ir. Recuerda también que la vida nos repite una y otra vez las lecciones que hemos reprobado y no hemos aprendido, por lo tanto, lo mejor es aceptarlas y aprobarlas para pasar al siguiente nivel.

Así que de acuerdo a lo anterior… “Si usted me conoce basado en lo que yo era un año atrás, usted ya no me conoce más. Mi evolución es constante, permitame presentarme nuevamente” ¡He cambiado y seguramente usted también!

Andrea Sosa

 

 

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