Divorciados Emocionalmente

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¿Se acabó el amor o es la diferencia de pensamiento la que hoy nos separa?

En La actualidad las últimas investigaciones realizadas en Estados Unidos, citadas por Jeannette Lofas en su libro “Step Parenting” indican que  el 50{1561e77be9a09aab7085e1d612b9b4b57ede452a5752f2d2de261716bde82072} es  el porcentaje de parejas que han optado ante sus conflictos y  limitantes por separarse.  También se habla que el promedio de años en el que una pareja permanece unida en matrimonio es de 7 años y luego se separan.

Me ha llamado sumamente la atención este dato y me ha llevado a preguntarme: ¿Por qué se separan las parejas?, hoy en día se habla del divorcio presencial, en donde nos separamos físicamente y se discute la permanencia de los hijos, cada quien y cada cosa en su lugar y  ¡listo!, pero ¿Qué hay del divorcio emocional? , se habla poco de ello y es que hoy en día también ocurre que las parejas deciden no separarse físicamente, pero si separarse emocionalmente, y ¿Qué los obliga a hacerlo de esta manera? Existen muchas razones, una de ellas es porque aún se aman y en el fondo pesa más el orgullo que el amor para decir no te necesito a ti, sino que lo que necesito es estar con mis hijos y si aún no los hay, se suele decir que lo que se necesita es sentir seguridad y que lo que me hace permanecer al lado del otro es no tener a dónde ir; otra razón puede ser el no dañar a los hijos, ya que la creencia es que“Por mis hijos aguanto todo, para que ellos no sufran” o bien puede ser más por necesidad, es decir, ya no te amo pero se me hizo costumbre estar a tu lado, en fin tantas razones que hoy limitan y debilitan la relación de pareja.

Quiero compartir y destacar con ustedes 10 aspectos que dentro de muchos, considero hoy en día pueden provocar o han provocado el divorcio emocional:

  1. Los celos: Somos seres libres que al sentirnos esclavos queremos volar y muchas veces este aspecto  es el que nos dice,  “La amo o lo amo” pero no soy libre a su lado. ¿Qué experiencias debo soltar, perdonarme o perdonar para ser libre y reforzar la confianza en mí y en mi pareja?
  2. Infidelidad: ¿Por qué somos infieles? Pienso en infidelidad y lo asocio con quebranto  “algo que se quebró”. Cuando somos infieles, generalmente creemos fallarle a la otra persona, cuando en realidad nos fallamos a nosotros mismos.  ¿Cuán sincera o sincero he sido en la relación conmigo y con mi pareja? ¿Qué tan dispuesto o dispuesta estoy a reparar lo que se ha quebrado?
  3. Monotonía: Dar todo por hecho y creer que con el matrimonio se ha llegado a la meta. Posponer nos lleva a olvidar ¿Cuán divertida o aburrida es nuestra relación?
  4. Comunicación: Hoy en día la comunicación ya no es solo el tú hablas y yo te escucho, la comunicación ha evolucionado y va más allá, tú hablas, yo te escucho pero también integro la coherencia entre lo que me dices y veo,  escucho tus gestos cuando no te atreves a decirme algo, entiendo tus emociones cuando se expresan más que tus palabras.  ¿Cuál es hoy, mi nivel de comunicación con mi pareja? Entiendo lo que dice, comprendo lo que siente y acepto lo que necesita.
  5. Perseverancia: Creer que como pareja vamos solos y perder la esperanza muy rápido.. ¿Qué tan fuerte o qué tan débil esta mi relación? ¿Qué tan firmes hemos sido con nuestra elección de querer transformar y beneficiar la relación?
  6. Pasión y amor: ¿En verdad se acabó el amor? O ¿Será que hay que darle una recarga y reinventarlo? NO nos duele lo que NO amamos y no construimos en lo que NO nos apasiona. ¿Cómo está  la emocionalidad en mi relación? ¿Cómo me siento y qué genera esa emoción? ¿Reconozco las emociones que hoy alimentan la relación? Ideal será reconocer dichas emociones y crear  el momento para hablar de ellas con la pareja. Decir lo que nos molesta y no solo demostrarlo.
  7. Intolerancia: Aceptar que mi pareja es como yo la elegí, con sus virtudes y con sus defectos. El problema surge cuando yo quiero que el otro sea como yo quiero y elijo cambiarlo en lugar de aceptarlo. La pareja complementa, tiene personalidad,  gustos, aficiones y estilos de pensamiento diferentes.  Reconocer que piensa en ocasiones diferente a mí, aceptar que probablemente ve la situación desde otra perspectiva y entender que somos observadores diferentes. ¿Cuán tolerante estoy siendo con mi pareja?
  8. El Caos: Generalmente el caos o la crisis llega cuando vivimos con expectativas y estas no se cumplen. La felicidad surge cuando las cosas salen como queríamos, la frustración cuando las cosas no salen como las pensamos y la plenitud surge cuando no esperamos nada y simplemente fluimos juntos, aún en el caos.
  9. Respeto: Este es un punto que se refiere al respeto por el otro, respetar sus creencias, su ser,  sus límites y sus deseos.  Incluso respetar su personalidad y forma de pensar.  ¿Qué tanto estoy respetando mi espacio y el espacio de mi pareja?
  10. Relación Tóxica: Una persona tóxica en una relación es la que roba la paz y la energía. La que se aferra y no quiere dejar ir. Preguntarnos ¿Qué tipo de relación estoy promoviendo? Relación asfixiante o nutriente. ¿He sido nutriente o un efecto nocivo en la relación con mi pareja?
 

 

San Pablo decía “Cambia tu manera de pensar, para que cambie tu manera de vivir” y esto quizá responde a la interrogante  ¿Cómo puedo reconstruir la relación con mi pareja? y ¿Qué hábitos nuevos y positivos podemos incluir en la relación, que al incluirlos nos traerán resultados diferentes?

 

Por ello, la invitación con este artículo es que conozcan cómo JUNTOS pueden renovar la relación y cómo pueden darse el permiso de saber si realmente se acabó el amor y si el divorcio emocional es la solución o bien si lo que necesitan es diseñar nuevas formas de reinventarse que alimenten y nutran la relación.

Por: Andrea Sosa

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